La Declaración de Nashville, publicada en 2017, es un documento cristiano evangélico que busca afirmar la enseñanza bíblica tradicional sobre el matrimonio, la sexualidad y la identidad de género. Fue redactada por un grupo de pastores, teólogos y líderes evangélicos durante un evento en Nashville, Tennessee, en respuesta a los cambios culturales que promovían la aceptación de relaciones entre personas del mismo sexo y nuevas concepciones de identidad de género.
Matrimonio y sexualidad según la Declaración
El documento declara de manera clara que el matrimonio es únicamente entre un hombre y una mujer. Una de sus afirmaciones textuales dice:
“El matrimonio es la unión de un solo hombre y una sola mujer, ordenado por Dios para reflejar la unión de Cristo y su iglesia.”
Además, enseña que la actividad sexual fuera del matrimonio heterosexual es pecaminosa y que los cristianos deben vivir en santidad:
“Cualquier actividad sexual fuera del matrimonio, ya sea homosexual o heterosexual, es pecado y no debe ser afirmada por la iglesia.”
Identidad de género
La Declaración también aborda la cuestión de la identidad de género, reafirmando que Dios ha creado a cada persona como hombre o mujer, y que esta distinción no debe ser ignorada ni alterada. El texto dice:
“Dios ha determinado la distinción entre hombres y mujeres y nos llama a vivir de acuerdo con el sexo biológico dado por Él.”
Responsabilidad de los cristianos
Aunque la Declaración sostiene posiciones firmes sobre estos temas, también enfatiza la necesidad de amor, compasión y respeto hacia todas las personas, incluso aquellas que viven en pecado. Los firmantes animan a la iglesia a enseñar estos principios con claridad, pero también con caridad:
“Los cristianos deben vivir con integridad moral y doctrinal, y al mismo tiempo amar a todos, incluso a aquellos que no comparten nuestras convicciones.”
Relevancia y controversia
Desde su publicación, la Declaración de Nashville ha sido firmada por miles de líderes evangélicos y ha generado amplio debate. Para sus firmantes, representa una reafirmación de la autoridad de las Escrituras frente a las presiones culturales que buscan redefinir el matrimonio, la sexualidad y el género. Para otros, ha sido vista como un documento polémico por su postura conservadora en temas de identidad y orientación sexual.
La Declaración de Nashville no es solo un texto doctrinal, sino un llamado a mantener la fidelidad bíblica en medio de un contexto cultural cambiante. Nos recuerda que, para la iglesia reformada y evangélica, la autoridad final en cuestiones de moralidad y vida cristiana no proviene de la cultura, sino de las Escrituras.
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