V centenario del mártir protestante valenciano don gaspar de centelles (1512+1564)

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Un dia como hoy 28 Enero 1556

En un día como hoy, recibió una las inspiradoras y comprometidas cartas de Segismundo Arquer, Doctor en Derecho Civil y Canónico y Fiscal. Ambos, por su fidelidad a Cristo y a la Biblia, alcanzaron la palma del martirio. Centelles, el noble valenciano en las hogueras del Tribunal de la Inquisición en Valencia (1564). Y Arquer, en las del Santo Oficio en Toledo (1571). En la Efemérides Ilustrada de este mes, desarrollamos esta nota y animamos a los valencianos que no dejen de conmemorar el V Centenario del nacimiento de este paisano, ni el 175 del día cuando vio la primera luz Juan Bautista Cabrera (1837+1916), fundador y primer Obispo de la IERE

Muchos de los luteranos valencianos estuvieron dentro del círculo intelectual y religioso de Centelles. Se le dice, como a casi todos los humanistas, que era erasmista, nacido en Oliva y muerto en la hoguera el 7 de septiembre de 1564 acusado de luteranismo. Era hijo del noble Eimeric de Centeles, barón de Pedralba. La enciclopedia Catalana solo nos dice que en 1552 ya figuraba entre los gentilhombres de la corte, habiendo comprado en 1530 la ciudad de Chovar como sitio de recreo.

Muchos historiadores creen que el Tribunal de la Inquisición no solamente fue testigo de las luchas entre los Centelles y los Borja, sino que fue utilizado en esos enfrentamientos, siendo las victimas Gaspar de Centelles por un lado y por el otro Pedro Luis Garcerán de Borja, hermanastro de San Francisco de Borja procesado en 1572.

El abuelo de Centelles, Pedro Sánchez de Centelles –Calatayud, era el primer señor de Pedralba y ya tenia preocupaciones humanísticas, intelectuales, religiosas y evangélicas, pero al ser uno de los cuatro oidores en las Cortes de Monzón en 1542 se vio envuelto en las peleas con el quinto duque de Gandía, o los enfrentamientos entre Pardo de la Casta contra Figuerola, siendo exiliado a sus estados por orden expresa de Felipe II.

Pero el palacio de Pedralba volvió a ser el centro de un grupo de humanistas y evangélicos, donde se discutían las estudios religiosos del día. En este grupo Miguel Pérez, sería reconciliado en 1567, Pedro Luis Verga reconciliado en 1567 y relajado en 1572, el doctor y fiscal del anterior Consejo de Aragón en Cerdeña, Segismundo Arquer, relajado por orden del tribunal de Toledo en 1571 y Jerónimo Conqués que adjuró a vehementi como ya dijimos. 

La postura religiosa de este grupo según nos dice Stephen Haliczer , se puede entender a través de la correspondencia entre Arquer y Centelles y de las reuniones en Pedralba. En una serie de cartas intercambiadas entre 1548 y 1557 Arquer hace ver la importancia del conocimiento de la Escritura como fundamento de todo cristiano y elogiaba a “aquellos corderos de Cristo que no necesitaban que nadie les expusiese el Evangelio”, pues el fiel cristiano tendría que confiar plenamente en Dios para su salvación ya que todos éramos débiles para observar la Ley de Dios. 

Los teólogos de Toledo entendieron que sonaban o evocaban a los pensamientos luteranos. Cuando Arquer estuvo en Pedralba como huésped de Centelles, uno de los debates con Jerónimo Conqués fue sobre la Eucaristía, negando que el pan y el vino cambiaran de sustancia. Conqués que era benefactor de la catedral de Valencia y mas moderado, rechazó estas opiniones posicionándose mas erasmista y no tanto luterano, pero en su correspondencia ellos deploraban las ceremonias de la iglesia como “nada útiles ni meritorias” pues solo eran una demostración exterior de la piedad. Centelles disgustado por vulgaridad e ignorancia de los predicadores locales, se propuso escribir un tratado de predicación basado en el Ecclesiastes de Erasmo. 

Del reformista mas moderado de todos, Conqués , al estilo de Constantino Ponce en Sevilla, fue uno de los responsables de expulsar al inquisidor Francisco Ramírez del coro de la catedral y esto le trajo consecuencias. La correspondencia con Centelles le delataba y el inquisidor lo condenó a dos años de reclusión en el monasterio de Nuestra Señora del Socorro, teniendo que rezar diariamente el rosario, quince padrenuestros y ciento cincuenta avemarias.

Para los estudiosos de la cultura valenciana la Inquisición fue una de las causas determinantes de la crisis del idioma y del florecimiento renacentista. El proceso de Conqués y la muerte de Centelles, la persecución antisemita de Vives y la destrucción de la primera Biblia en valenciano o catalán, supusieron un freno insalvable a la lengua, la cultura y a la teología evangélica.

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