La gran división Dios/paganismo

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Por Rev. Augustus Nicodemus Lopes

Hoy estamos viendo el enorme resurgimiento de una visión del mundo que es antagónica al cristianismo, aparentemente nueva, pero no es más que el antiguo paganismo.

Históricamente, el paganismo, como la religión y la cosmovisión del antiguo Imperio Romano, tuvo su declive con la llegada y el crecimiento asombroso del cristianismo, a partir del siglo I, y más tarde, siglos después, su fin, con la influencia del racionalismo y la consecuente secularización del Estado. Lo curioso es que, paralelamente a esta secularización, resurge de las cenizas en nuestros días ese mismo paganismo antiguo, disfrazado de nueva espiritualidad, creciendo y extendiéndose en todos los círculos de la sociedad occidental moderna, que fue construida sobre valores cristianos.

La diferencia fundamental entre la visión pagana del mundo y el cristianismo radica en sus distinciones. Para el paganismo, la realidad consiste de un solo elemento; el universo es uno y armónico, y todas las cosas son meras formas, o manifestaciones de una única sustancia. En otras palabras, la realidad debe verse como un todo uniforme, sin distinciones de seres o existencias. Toda la realidad está en un mismo círculo. Por el contrario, el cristianismo entiende que hay distinciones fundamentales en nuestra existencia y en toda la realidad. Los cinco puntos a continuación ilustran este contraste.

1) La distinción entre Dios y el mundo – en la visión pagana del mundo, que más y más está dominando nuestra civilización, Dios y el mundo son uno. La mejor imagen que ilustra esta visión es la de un círculo. Dios y el mundo están dentro del mismo círculo, tienen el mismo nivel de existencia, y uno es la extensión del otro. Todo está unido en una única realidad divina. El mundo se creó a sí mismo a través de la evolución. Posee una fuerza interior propia que lo sostiene y lo mantiene siempre en un proceso evolutivo. Según esta concepción, no es necesario que exista un creador distinto del mundo. Un ejemplo del impacto de la nueva espiritualidad es la aparición de la ecología radical, que se ha convertido en una religión para sus adeptos, divinizando, a su modo, la Tierra y sus ecosistemas.

El cristianismo, por el contrario, declara que Dios y el mundo son distintos y se sitúan, por lo tanto, en círculos diferentes. Dios existe eternamente por sí mismo. Creó el mundo no como una extensión de sí mismo, sino con una existencia aparte.

2) La distinción entre Dios y la humanidad – en la visión pagana, la humanidad es una con Dios, una expresión de la divinidad. No necesitamos reverenciar nada a parte de nosotros mismos. No existe un Dios personal que se comunica a través de la verdad objetiva. No estamos bajo reglas o autoridad, y podemos crear nuestras propias leyes, establecer nuestros propios valores.

Para el cristianismo, sin embargo, el ser humano, aunque trae en sí mismo la imagen y semejanza de Dios, fue creado no como una extensión suya, sino como una criatura con una existencia distinta y separada del Creador. La relación entre el hombre y Dios es de subordinación, es decir, de la criatura hacia su Creador, lo que implica respeto, obediencia y adoración del ser creado hacia quien lo creó. El que establece la verdad y las reglas es el Creador, no la criatura.

3) La distinción entre religiones – el paganismo considera que todas las religiones son realmente una sola. Si toda la humanidad es realmente una sola, entonces sólo existe una religión después de todo. Todas las religiones comparten la misma experiencia mística, a través del cual sus adeptos llegan a hacerse divinos.

Para el cristianismo, debe hacerse una distinción entre las dos únicas religiones que en realidad existen: por un lado, el paganismo, que se manifiesta bajo la forma de muchas religiones diferentes, pero que concuerdan en que el ser humano puede alcanzar la felicidad por sus propios méritos, y por el otro lado, el cristianismo histórico, según el cual Jesucristo es presentado como el único y suficiente Salvador para la condición humana y donde la salvación se ofrece por gracia.

4) La distinción relativa al problema del ser humano – para la visión pagana del mundo existe sólo un verdadero problema: las distinciones, o separaciones, creadas por el cristianismo. De esta forma, los adeptos del paganismo moderno defienden que es necesario rechazar estas distinciones. Sólo así la humanidad podrá tomar conciencia de la unidad mística que hay en todas las cosas. En términos generales, la espiritualidad pagana desea abolir las diversas distinciones o dicotomías, que considera son la única causa de los problemas del ser humano, por ejemplo:

Dios / mundo

Dios / hombre

Humanos / animales

Verdadero / falso

Hombre / mujer

Sin embargo, para el cristianismo estas distinciones fueron introducidas por el propio Dios. El problema del hombre, sin embargo, no son estas varias distinciones, sino más bien la separación es la causa de todos los males, los problemas, los dolores y angustias de la humanidad: la separación moral y espiritual entre el ser humano y Dios. Esta es realmente la gran separación. Esta separación es negada obviamente por la visión pagana del mundo, que pone a Dios y al ser humano dentro del mismo círculo.

Para el cristianismo, esta separación radical es la causa de nuestra inclinación hacia el mal, el egoísmo, la crueldad, en contraste con la naturaleza de Dios, que es perfecta, justa, verdadera y coherente. Como consecuencia, separado del Creador, el ser humano vive una existencia a ciegas, solitaria, llena de incertidumbre, angustia, culpa y prejuicio, teniendo como punto de referencia sólo al propio hombre o a la naturaleza.

5) La última distinción hace referencia a la solución que se propone al problema del ser humano – el paganismo predica que la solución está dentro de uno mismo. Afirma que el círculo se completa cuando el ser humano entra en sí mismo. El yo necesita estar en el centro de las cosas. Esto se logra eliminando tanto las distinciones antes mencionadas como los controles racionales. La espiritualidad deseada no se encuentra en el mundo de las ideas, sino en el de las experiencias. Los hippies, por ejemplo, pensaban que las drogas eran de ayuda en este viaje de autodescubrimiento. Muchas personas, a su vez, usan la meditación para descubrir la conexión entre ellas y el todo.

El cristianismo, por el contrario, afirma que la solución está fuera de nosotros. El hombre es incapaz de encontrar por sí mismo los puntos de referencia y las respuestas que busca, porque se encuentra en un estado caído y separado. Dios, por su parte, se reveló en Cristo Jesús y propone una reconciliación con su criatura caída, a través del perdón gratuito de sus pecados.

La solución, por lo tanto, no está dentro de nosotros, como piensa el paganismo, sino fuera de nosotros, en la persona maravillosa de Jesucristo y en su obra de salvación, que se llevó a cabo a través de su muerte y resurrección.

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